Si no haces nada, tus músculos empezarán a rendirse como un guerrero sin espada: cada mancuerna se volverá una montaña. En la intimidad, el fuego se apagará y las sábanas quedarán frías como hielo polar, minando tu confianza. Tu energía, que hoy es un huracán, se reducirá a una brisa inaudita: la fatiga crónica te perseguirá en citas, juntas y hasta al encender el celular. Dejarlo pasar es resignarte a ser la sombra de quien fuiste: menos fuerte, menos pasional y menos vivo.